Me llamo Juan Manuel Cavallé de Moya Cruz. Nací en Córdoba en 1965, pero es en La Palma donde he echado raíces profundas, y en el municipio de Tijarafe donde —desde hace ya muchos años— siento que verdaderamente pertenezco. La música me acompaña desde la adolescencia, cuando con apenas quince años empuñé por primera vez una guitarra y comprendí que aquello no era solo un instrumento, sino una extensión de lo que quería decirle al mundo.
Me formé con dos grandes maestros. Pedro Gómez Andrea, guitarrista de artistas como Luz Casal o Miguel Bosé, me enseñó el valor del oficio, la disciplina del escenario y el respeto por el sonido. Más tarde, con el argentino Luis Vechio, compositor y arreglista de honda sensibilidad, aprendí a ordenar las ideas, a darles estructura y sentido. Desde entonces, llevo ya cuatro décadas explorando los caminos de la música: desde el rock más visceral hasta la lírica más serena, desde el folklore canario hasta la escritura sinfónica.
Durante años toqué en bandas como Super Flum Babies, donde pude canalizar mi energía creativa juvenil y alimentar mi lenguaje musical. Aquella experiencia quedó impresa en mí y, con el tiempo, me llevó a crear California Nirvana, mi primera ópera rock: una obra que mezcla sonido, relato, memoria y psicodelia, y que se convirtió en una suerte de homenaje a aquellos años de descubrimiento.
Pero ha sido en el cruce entre música e identidad donde he encontrado el centro de mi vocación. Compuse Sacrum Palmensis, un corpus de cincuenta piezas para orquesta sinfónica y coro, inspirado en las tradiciones sagradas de La Palma. De ellas, trece se representaron en la Fiesta de Arte de la Bajada de la Virgen de Las Nieves en 2015, interpretadas por la Orquesta de Cámara y la Coral Polifónica Isla de La Palma, junto a artistas locales como el grupo Taburiente. También en aquella edición tuve el honor de componer la Loa de Despedida y la Cabalgata Anunciadora.
Para la próxima Bajada de 2025, la Virgen volverá a descender acompañada por mis nuevas composiciones: la Loa de Bienvenida, la Loa de Despedida y la Proclama de las Danzas. Es un compromiso que asumo con emoción y respeto, sabiendo que la música tiene la capacidad de acompañar lo sagrado y de darle forma al fervor de un pueblo.
Mi obra también ha querido dialogar con la vida popular canaria: compuse himnos dedicados a la lucha canaria o al Corpus Christi de Mazo, y con Circuito Estelar, gané el Sonoarte Contest Transvulcania Song en 2015, convirtiéndose en la canción oficial del Ultramaratón de La Palma. Me gusta pensar que la música puede ser épica, íntima o festiva… según lo pida el alma del momento.
Además de componer, me apasiona el escenario. Por eso he escrito, dirigido y escenografiado tres espectáculos musicales que celebran nuestras raíces y nuestra historia. Imawaden. El sueño de Benahoare (2018), Las tentaciones de don Antonio de Orbarán (2019) y El Sueño Atlántico (2021) se representaron en las Fiestas de Arte de Tijarafe y fueron, para mí, una forma de contar lo nuestro con emoción, belleza y autenticidad.
Hoy sigo creando desde la isla, fiel a una convicción: la música no solo suena, también revela, transforma y une. Y mientras haya una historia que merezca ser cantada, una emoción que quiera alzarse en acordes, allí estaré… guitarra en mano, al servicio del misterio sonoro que tantas veces me ha salvado.

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