La Bajada de la Virgen de las Nieves es, ante todo, un pulso espiritual y cultural. Una fiesta-faro en el Atlántico donde lo sagrado, lo lúdico y lo patrimonial se entrelazan. Un ritual que nace de la fe, pero que ilumina también el horizonte del orgullo, la comunidad y la belleza compartida.
Motivos por los que enamora
Arquitectura colectiva: no es un espectáculo, es un rito viviente donde cada ciudadano tiene un papel.
Belleza barroca y teatralidad popular: se armonizan solemnidad litúrgica y carnavalesco folclore.
Memoria e identidad: es la fiesta más emblemática de La Palma, con raíces y resonancia en cada palmero.
Celebración activa: no solo se observa, se participa. Bautismos de fuego para muchos jóvenes que encarnan tradición vivo.
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