El primero fue un prodigio visual: una réplica del retablo mayor de la iglesia de Tijarafe, datado en 1628 y obra del maestro Antonio de Orbarán, se alzó en ese rincón sagrado como si el tiempo se plegara a los afectos. Esta arquitectura efímera fue concebida en estrecha colaboración con Luis Morera, cuya sensibilidad plástica se entrelazó con la visión musical de Cavallé para crear no solo un decorado, sino un auténtico acto de amor a la tradición insular.
Pero la verdadera elevación del espíritu llegó con el segundo obsequio: una nueva Loa de Salutación a Nuestra Señora, compuesta por el propio Juan Cavallé como un cántico de bienvenida cargado de esperanza y gratitud. Esta obra se convirtió en un hito sonoro dentro de la programación, al ser interpretada por la Orquesta Sinfónica Insular de La Palma, nacida en el seno fecundo de la Escuela Insular de Música, institución dirigida por María Goreti, verdadera artífice del florecimiento musical de la isla.
En el podio, con la elegancia de quien entiende que dirigir también es orar, Pepetoni Tamarit guió la ejecución de la Loa como si esculpiera el silencio, haciendo que cada nota rozara el alma de los presentes.
Porque en esta isla donde lo sagrado se baila, se canta y se esculpe, también se ofrece en forma de música para honrar a la Señora de las Nieves que desciende entre su pueblo.
Colaboradores del retablo:
- Juan, escenografia.
- Jesús Cavallé, escultor y pintor,.
- Nathan Teusch, ensamblaje restauración y arreglo floral.
- Luis Morera, pintura.
Artistas, cada uno en su especialidad, sin los que este sueño no hubiera podido hacerse realidad.





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